Translate

lunes, octubre 23

El deseo de someterse y la masculinidad

Por: Elise Sutton


Muchos hombres luchan interiormente al verse entre dos fuerzas antagónicas: el deseo de someterse a una Mujer y la masculinidad.

La solución que algunos adoptan es mantener ambas áreas de su naturaleza separadas y, para ello, visitan con regularidad a una Ama de pago; lo que les permite someterse a una Mujer mientras que la otra cara de su personalidad sigue siendo la única que ve su Mujer. Esta solución puede funcionar a corto plazo pero no aportará el mismo grado de realización que someterse a una Mujer en el contexto de una relación.

Una de las malinterpretaciones más extendidas sobre el estilo de vida de la Dominación Femenina es que el hombre debe perder su masculinidad cuando se somete a una Mujer. Aunque sea cierto que algunos hombres quieren ser feminizados y despojados de su masculinidad, la mayoría de los sumisos siguen siendo bastante masculinos.

A muchas Mujeres Dominantes les gusta dominar y controlar a un hombre masculino. Lo que a la mayoría de las Mujeres Dominantes les disgusta es un hombre machista, no un hombre masculino... Y hay una gran diferencia. A las Mujeres Dominantes les gusta despojar a un hombre de su machismo y de su ego masculino, no necesariamente de su masculinidad.

La vida consiste en tomar decisiones. Sentarse a verla pasar sin tomarlas sólo acaba por desembocar en el stress y la incertidumbre. Al tener una naturaleza dual es difícil avanzar en la vida porque siempre hay dos mentes antagónicas en permanente conflicto que ocasionan luchas internas. Las decisiones tomadas, en realidad, sólo obligan a una de las partes y, por tanto, las metas y los objetivos nunca se pueden alcanzar por completo.

No se puede satisfacer a dos facciones antagónicas dentro de la misma personalidad. Es preciso tomar una decisión y comprometerse sólo con esa decisión.

Si el hombre quiere experimentar la verdadera sumisión a una Mujer, tiene que dejar a un lado su orgullo masculino y volverse humilde sometiéndose a su Mujer o a la Dominante que haya en su vida. Una vez que ella esté a cargo de la relación la permitiremos continuar así. Por supuesto que no será fácil algunas veces, pero aquí es donde hay que probar la decisión y el compromiso de sumisión. La voluntad del hombre es libre y puede usarla para tener una actitud machista hacia las Mujeres pero eso nunca le permitirá realizarse como sumiso.

Según vayan creciendo los deseos de sumisión, el orgullo y el ego masculino irán doblegándose. La sumisión es un deseo, pero también es una decisión. La voluntad humana será la que decida cuál de las dos fuerzas antagónicas de la personalidad acabará venciendo. Cuanto más sometido a la Mujer se está, con más fuerza crecerá el deseo de sumisión y, por tanto, más fácil será someterse.

Hay algo que debe quedar claro: Si el hombre ignora los deseos de sumisión y trata de suprimirlos, no sólo no desaparecerán sino que se fortalecerán con la edad. Si el deseo de someterse a la Mujer se encuentra en la personalidad, acabará por materializarse y vencer.
Si es un deseo débil y al que se le puede dar la espalda, sólo bastará tomar la decisión y comprometerse con ella.Sin embargo, si los deseos de sumisión son fuertes, será muy difícil superarlos simplemente con la fuerza de voluntad. En ese caso, no hay otra opción que no sea rendirse a los deseos de sumisión en vez de luchar contra ellos.

Cuanto antes se acepte la profundidad de estos deseos en nuestra personalidad y cuando antes se tome la decisión en favor de la sumisión, antes se podrá gozar de la verdadera realización que la sumisión aporta.No debemos olvidar que no hay que perder la masculinidad para someterse a una Mujer.

Hay que doblegarse y despojarse del orgullo y del ego masculino. La buena noticia es que la Mujer Dominante ayudará al hombre en ese proceso y que exigirá que las actitudes machistas desaparezcan.Una vez que se inicia el proceso de sumisión a la Mujer, ellá ayudará a que se desarrolle pues la sumisión del hombre alimentará su Dominación y, por tanto, ella también se desarrollará con más fuerza.



Fuente: http://dominacionfemenina.blogspot.com/2006/05/el-deseo-de-someterse-y-la.html

1 comentario:

La inocencia perdida dijo...

Me someto, porque sé que ninguna mujer a las que me entrego me hará daño; muy al contrario, sólo me ofrecerá placer mutuo.

Un beso.

m

BACK