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domingo, junio 23

Necesitando un SEXORCISMO:



Por estos días  caen las hojas de otoño y caen  los recuerdos de malos amores, ya he hecho de todo: ponerme  ropa al revés, levantarme con el pie derecho y nada   sigo conociendo puros sapos vestidos de príncipes,  es como un zigzag  para arriba el  ánimo y la sonrisa  con el placer de la conquista y  el descubrimiento, para de nuevo caer en la más absoluta desolación ante la   triste realidad: son mentirosos, lo tienen chico, o son  sólo para una noche.

 El desengaño en algunos casos  ha  tardado más y en otros casos menos como aquel  que  tardé más de dos años en conocer en verdad, y casi fue mi segundo marido porque toda escoba nueva barre bien, y no conoces a alguien hasta que convives bajo el mismo techo, y vaya que lo conocí de ese  lado B que  había ocultado tan bien mostrando sólo lo que queria que  yo  viese para envolverme como en una telaraña creyendo que estaba atrapada y tendría que aceptar sometida  por la razón o la fuerza.

Cierto, me sentí ridicula y  a pesar de mis treinta y siempre me senti burlada como una adolescente ingenua y absurda, ansiosa en demasía por creer de nuevo  en el amor, en reconstruir sobre nueva tierra y nuevas sábanas, caí como una tonta sobre promesas ingenuas que sólo con el pasar del tiempo reconocí: estaba en manos de un mal   amor, de un espejismo de  cupido que el tiempo hizo  atenuar y destruir.

Luego de estrellarme de frente  con el pavimento  de lo que si es verdad  pienso en un SEXORCISMO, para  alejar los malos amantes, la mala suerte en el amor y  volver a dejar mi corazón con la puerta entreabierta, y  esta vez apuntarle a encontrar un buen amante un buen hombre que sea más bien un compañero de vida y de placer, ¿será posible sexorcizarse?

Estos meses de abstinencia – de sexo de a dos-  han sido  beneficiosos, he descubierto las bondades del sex shop y que es mejor un amante siliconado que uno poseido por los celos  o el alcohol, está siempre listo  y literalmente  “con las pilas puestas”.

Y  talvez sólo talvez me atreva a caer de nuevo en tentación, por que si  bien es cierto los cm están asegurados con mi  juguete. Los besos, la tibieza y las caricias se extrañan sobre todo en este invierno que se apronta a invadir con su escarcha las paredes de  mi memoria,  y la ventana  de  mi habitación.


Si bien la fauna  masculina es diversa, todos tienen su encanto y saber  elegir definitivamente no es mi  fuerte, idealizo, suspiro y   me quedo mirando el techo pegada pensando en el susodicho candidato a amante como si fuese el ideal, no puedo evitarlo  la adicción al amor es así, vez lo que no es, pero  he llegado a la conclusión de disfrutar al equivocado mientras llegue el indicado.


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